¿Es legal clonar una app o copiar la funcionalidad de un software?
Lo que la Ley 17.336 protege realmente en un programa computacional

¿Es legal clonar una app o copiar la funcionalidad de un software?
“Voy a hacer una app que haga lo mismo que X, pero mejor” es una de las frases más comunes en el mundo de las startups. La pregunta legal detrás de esa idea rara vez se hace a tiempo: ¿es legal copiar lo que hace una app, aunque no se copie una sola línea de su código? En Chile, la respuesta depende de una distinción que la Ley 17.336 traza con claridad, pero que en la práctica genera zonas grises importantes.
| 📍 Respuesta directa: Sí, en general es legal desarrollar una app con la misma funcionalidad que otra, porque la Ley 17.336 protege la expresión del software —su código y estructura— y no la idea o función que cumple. El riesgo legal aparece cuando el “clon” copia código, estructura no literal (secuencia, organización, arquitectura) o elementos protegidos por otras vías, como diseño de interfaz, marcas o secretos comerciales. |
Lo que protege la Ley 17.336: la expresión, no la idea
La Ley 17.336 sobre Propiedad Intelectual protege el software como obra literaria desde su creación, conforme al artículo 3° N° 16, “cualquiera sea el modo o forma de expresión”. Esa frase es clave: lo protegido es la forma en que el programa está expresado —su código fuente, código objeto y estructura—, no la idea general de lo que el programa hace. Un sistema de reserva de vuelos, un feed de red social o un carrito de compra son ideas y funciones, y las ideas, como regla general en derecho de autor, no se protegen.
Esto significa que, en principio, nada impide que una empresa chilena desarrolle su propia versión de una app exitosa, replicando su propósito y funcionalidad, siempre que construya su propio código de forma independiente.
Qué dice el estándar internacional sobre copiar funcionalidad, según el Módulo 1 del DL-511
El Módulo 1 del curso DL-511 “Concesión de licencias de programas informáticos, incluidos los programas de código abierto”, dictado por la Academia de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), analiza justamente esta frontera a través de jurisprudencia comparada, y es especialmente clara en dos causas.
Nova Productions c. Mazooma Games: emular no es copiar
En este caso, un desarrollador creó un videojuego que emulaba la función de otro, sin copiar código ni gráficos. El tribunal concluyó que no hubo infracción: escribir un programa que reproduce lo que otro programa hace, sin copiar su código ni sus elementos protegidos, no constituye copia bajo derecho de autor. El módulo lo resume así: lo que se protege es la expresión del programa, no la idea general de lo que debía hacer.
Navitaire c. EasyJet: cuando ni siquiera el “look and feel” funcional basta
El caso más citado en esta materia es Navitaire Inc. c. EasyJet Airline Company, en que un competidor desarrolló un sistema de reservas que replicaba deliberadamente la apariencia y el comportamiento del sistema original —incluyendo comandos y sintaxis de usuario—, pero sin haber tenido acceso al código fuente ni haberlo copiado. El tribunal británico determinó que no hubo infracción de derecho de autor sobre el código, porque el demandado había construido su propio sistema de manera independiente, aunque el resultado funcional fuera muy similar.
SAS Institute c. World Programming: el lenguaje y la funcionalidad no son del autor original
En una línea similar, el módulo cita SAS Institute c. World Programming Limited, donde el Tribunal de Justicia de la Unión Europea confirmó que ni el lenguaje de programación ni la funcionalidad de un programa están protegidos por derecho de autor: un competidor puede estudiar cómo funciona un software y crear un programa compatible o equivalente, siempre que no copie el código fuente.
Dónde está la línea: copia literal y copia no literal
El mismo módulo advierte que esta libertad para replicar funcionalidad tiene un límite claro. Si el “clon” no solo imita lo que el programa hace, sino que reproduce fragmentos de código idénticos (copia literal), o su estructura, secuencia y organización interna más allá de lo dictado por la eficiencia técnica (copia no literal, conforme al test de abstracción y filtración de Computer Associates c. Altai), ahí sí existe infracción. La diferencia entre “hice mi propia versión” y “copié tu software” se juega exactamente en ese punto. → Si quieres entender en detalle cómo se acredita esa copia, revisa nuestro artículo sobre cómo se prueba el plagio de código en Chile.
Otros riesgos legales al clonar una app en Chile (más allá del derecho de autor)
Que copiar la funcionalidad de un software no infrinja la Ley 17.336 no significa que un clon esté libre de todo riesgo legal. En Chile hay al menos otros tres frentes a considerar:
- Competencia desleal: la Ley 20.169 sanciona conductas que buscan desviar clientela mediante medios ilegítimos, como generar confusión deliberada con la marca, interfaz o identidad visual de un competidor, aunque el código sea propio.
- Marcas y diseño de interfaz: el nombre, logo y elementos de identidad de la app original suelen estar protegidos como marca registrada, independientemente del código.
- Secretos empresariales y ex trabajadores: si el equipo que desarrolla el clon incluye ex trabajadores de la empresa original que tuvieron acceso a su código fuente o a información confidencial de negocio, existe un riesgo real de que ese conocimiento “contamine” el desarrollo, lo que puede constituir infracción de la Ley 17.336 o de las obligaciones de confidencialidad del contrato de trabajo anterior. → Este es un riesgo especialmente relevante cuando se incorpora software o componentes de terceros al desarrollo.
Cómo desarrollar un producto con funcionalidad similar sin riesgo legal
1. Desarrollo independiente (“clean room”)
La forma más segura de replicar la función de un software es que el equipo de desarrollo nunca haya tenido acceso al código fuente original, construyendo la solución desde especificaciones funcionales propias, no desde ingeniería inversa del competidor.
2. Cuida quién integra el equipo
Si contratas desarrolladores que trabajaron en el producto que inspira tu clon, asegúrate contractualmente de que no aporten código, documentación técnica ni información confidencial de su empleador anterior.
3. Diferencia tu identidad de marca y diseño
Evita replicar el nombre, logo, paleta de colores o elementos distintivos de interfaz del producto original, para no exponerte a una acción por competencia desleal o infracción marcaria.
4. Documenta el contrato de desarrollo
Si encargas el desarrollo a un tercero, un contrato de desarrollo de software bien redactado debe dejar claro que el código debe ser de creación original y establecer la titularidad exclusiva a tu favor.
5. Registra tu software una vez desarrollado
Una vez que tu equipo termina el desarrollo independiente, regístralo ante el Departamento de Derechos Intelectuales (DDI). Ese registro certifica la titularidad de tu código propio y es la mejor defensa si en el futuro alguien cuestiona la originalidad de tu desarrollo. → Revisa nuestra guía sobre cómo registrar un software en Chile ante el DDI.
Checklist rápido antes de lanzar un producto inspirado en otro
| 🧠 ¿Tu equipo desarrolló el código sin acceso al código fuente del original? |
| 🧠 ¿Evitaste copiar nombre, logo y elementos distintivos de interfaz? |
| 🧠 ¿Los ex trabajadores del competidor en tu equipo firmaron confidencialidad y no aportaron código ni documentación? |
| 🧠 ¿Registraste tu software una vez terminado el desarrollo? |
Preguntas frecuentes
¿Puedo copiar la idea de una app exitosa y hacer la mía propia?
Sí, en general la idea y la funcionalidad no están protegidas por derecho de autor en Chile. Lo que no puedes hacer es copiar el código, la estructura interna del software o elementos protegidos por otras vías, como marcas o diseño de interfaz.
¿Hacer ingeniería inversa de una app para entender cómo funciona es legal?
Estudiar el comportamiento de un software para entender su funcionamiento, sin copiar su código fuente, generalmente no constituye infracción. La Ley 17.336 sí contempla excepciones específicas para descompilación en ciertos supuestos (art. 71 Ñ), pero acceder al código fuente ajeno sin autorización es un terreno distinto y riesgoso.
¿Qué pasa si mi app termina siendo muy parecida visualmente a la original?
Ahí el riesgo ya no es de derecho de autor sobre el código, sino de competencia desleal o eventual infracción de competencia desleal o marcas, si la similitud genera confusión deliberada con el producto original.
¿Registrar mi software me protege si alguien clona mi app a mí?
Sí. El registro ante el DDI certifica la titularidad de tu código y facilita enormemente acreditar una copia si alguien reproduce tu software, en lugar de solo replicar su funcionalidad de forma independiente.
¿Contratar a un ex trabajador de mi competencia para desarrollar un producto similar es riesgoso?
Puede serlo, especialmente si esa persona tuvo acceso al código fuente o a información confidencial del producto original. Lo recomendable es que el nuevo desarrollo se construya sin utilizar ese conocimiento previo, y que existan resguardos contractuales claros al respecto.
¿Vas a desarrollar un producto inspirado en otro y quieres hacerlo sin riesgo legal?
En von Marttens® somos abogados especialistas en software con experiencia específica en propiedad intelectual y registro de programas computacionales. Nuestro fundador, el abogado Hans von Marttens, cuenta con el certificado del curso DL-511 “Concesión de licencias de programas informáticos, incluidos los programas de código abierto” de la Academia de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), y ha participado en más de 48 actos ante el DDI entre registro de obras e inscripción de contratos. Te ayudamos a evaluar el riesgo legal de tu desarrollo antes de lanzarlo, y a registrar tu software una vez terminado.
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Información de uso de IA: Este artículo fue escrito por miembros de nuestro equipo, sin embargo se utilizaron herramientas de IA con el objeto de mejorar la legibilidad y estructurar los textos para motores de búsqueda.
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